Cristina Hoyos: Un viaje a la tierra del arte jondo
“Recuerdo que mi padre compró una radio y cuando volvía del colegio no hacía otra cosa que ponerme a bailar cosas flamencas. Por suerte, mi familia se dio cuenta de que algo tenía y me llevó a una escuela para bailar y cantar. Le dijeron que tenía oído y ritmo. Así empecé y a los doce ya hacía gira por los pueblos”, memora la maestra y bailaora Cristina Hoyos, que esta noche estrenará en el teatro Avenida su nuevo espectáculo, Viaje al Sur, con el Ballet Flamenco de Andalucía. La artista, que acompañó durante veinte años al bailarín Antonio Gades y participó de puestas legendarias como Bodas de sangre, tuvo en claro su misión de pequeña. “Era chica y lo único que sentía era la necesidad de bailar. Dejé el colegio a los 12 años porque era mal visto ser artista. Era una época difícil en Sevilla, porque estaba prohibido cantar y bailar.”
¿En su casa había una tradición del baile y el cante?
¡No, qué va! Pero me apoyaron mucho. No venía de familia de artistas. Eramos una familia pobre del centro de Sevilla. Mis hermanas mayores trabajaban en una fábrica y otra bordaba. Mis padres trabajaban en lo que podían y había mucha necesidad. Por entonces sentía que lo único que podía hacer era bailar. Era una oportunidad para salir de la pobreza en la que vivíamos. Pensaba que si bailaba bien podíamos tener otra calidad de vida, así que me dediqué por entero al flamenco y a los 16 ya era profesional.
La sobriedad de su estilo y esa tensión entre el dramatismo y la alegría marcaron una escuela de baile a partir de sus participaciones en El amor brujo, de Carlos Saura, y en creaciones propias junto a su ballet, en Yerma y Caminos andaluces. En persona, Cristina Hoyos lleva todos esos títulos de maestra ?Premio Nacional de Danza (1990), Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992) y Caballero de la Orden de las Artes y Letras de Francia? con una sencillez abrumadora. “En el baile reflejo lo que soy. Me gusta que en el flamenco haya un equilibrio, una armonía, una medida y un tiempo para expresarse. Si un psicólogo pudiera ver a una bailaora en el escenario seguro que podría saber lo que le pasa por dentro y cómo es en realidad esa persona. Hay expresiones que tengo en el escenario que seguro están en mi vida cotidiana”, confiesa, casi en tono terapéutico.
Como directora del Ballet Flamenco de Andalucía, cargo que asumió en 2004, impregnó de toda esa esencia a sus espectáculos. En el flamante Viaje al Sur, con el que gira por el mundo, vuelca el catálogo de su aprendizaje como bailaora. “En la obra pasamos por los tres estados más importantes del ser humano: la alegría, la tragedia y el amor. De alguna manera, el flamenco refleja el tránsito por la vida, y eso es lo que buscamos representar en el escenario, que no es lo mismo que el flamenco de tablao o de fiesta.”
¿Cuáles son sus palos preferidos?
Yo me identifico con los palos tristes y más trágicos, como la siguiriya, que generalmente habla de la muerte; la soleá, que expresa la soledad del hombre, y los tarantos, que vienen del cante de las minas.
¿Es una tradicionalista?
- Creo que cada uno ha nacido con una forma de bailar distinta, pero de lo que estoy segura es de que el flamenco debe transmitir una emoción. Uno puede ir en busca de cosas nuevas porque el flamenco es un arte vivo, pero sin olvidarse de la raíz, que es el gran manantial de donde bebemos todos.
¿Le gusta la fusión que trajeron las nuevas generaciones?
Creo que todos queremos diferenciarnos como bailarines, pero si haces más contemporáneo que flamenco, eso cualquiera lo puede hacer. El flamenco es lo que mejor nos identifica. Eso lo sabía bien Antonio Gades. Creo no ha salido otro como él.
Un elenco de raíz
* El Ballet Flamenco de Andalucía presentará Viaje al Sur con cinco funciones en el teatro Avenida, a partir de hoy y hasta el domingo próximo. La compañía está integrada por siete parejas, que encabezan Cristina Hoyos y El Junco; los cantaores Reyes Martín, Vicente Gelo y Antonio Núñez El Pulga; el guitarrista Ramón Amador, y el percusionista Roberto Jaén.
Entrevista de Gabriel Plaza para el diario La Nación.
Enlaces relacionados:
Bodas de Sangre
Fosforito
Rafael de Utrera
Calixto Sanchez
De flamenco y ordenadores…
No comments yet. Be the first.
Deja tu comentario