El Niño Ricardo
Manuel Serrapí Sánchez, Niño Ricardo, es uno de los grandes maestros de la guitarra. Su nombre figura junto al de Ramón Montoya, Javier Molina y Manolo de Huelva. Fue un guitarrista magistral, que supo arrancar a su instrumento la máxima expresividad y que inventó toques nuevos para cada cante, razón por la que está considerado superior a sus propios maestros.
No fue un guitarrista virtuoso, preocupado por la técnica, aunque supo dominarla sin problemas. Lo que sí le inquietó fue encontrar el equilibrio entre la guitarra y el cante, hallar el sentimiento y la jondura. Aunque fue un gran concertista, es especialmente recordado como acompañante del cante y del baile, debido a la cantidad de figuras del flamenco para las que tocó: La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Antonio Mairena… Y también por su facilidad para compenetrarse con todos aquellos a los que acompañaba.
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[…] actual. Sus principales influencias en sus comienzos fueron su propio padre, Isidro Sanlúcar, Niño Ricardo y Diego el del Gastor. El primero por introducirle en el mundo del cante y del toque, el segundo […]
[…] Guitarrista de alcurnia, tanto en el acompañamiento al cante (uno de los más conocidos, muy requerido en los festivales de los años 70 también) como en la vertiente de solista, faceta esta última que desarrollo profusamente, siendo muy requerido en Francia y grabando un disco fundamental como concertista “Alurican” (Le chant du monde, 1990) donde se plasma su personal y doliente concepción del toque flamenco. Fue impulsor y defensor del flamenco desarrollado y evolucionado en familia, experiencia que vivió desde niño y llevó a cabo en la creación de sus propias obras donde intervenían miembros de su familia, que nunca antes habían subido a un escenario. Anclado e identificado con la riqueza de su patrimonio, con su guitarra expresa la pena y la dignidad del pueblo al que pertenece, su lenguaje se fundamenta en lo profundo y lo esencial. Su toque virtuoso constituye una especie de estilización barroca del flamenco de su familia. Su toque se caracteriza por largas variaciones con numerosas notas y con una dinámica monótona que construye a modo de tela de araña para envolver al oyente, se acompañaba con un ronroneo vocal irrefrenable que susurraba mientras tocaba. (como ya lo hiciera Niño Ricardo) […]